Tras el primer día con mis 7 30 days trials

No documentaré un exhaustivo estudio diario sobre las 7 adoptaciones de hábitos que estoy siguiendo. Al llegar al 7 de enero ya podré contarlo todo. Sin embargo hoy haré una excepción por ser el primer día.

El mismo 6 que empezaba el programa decidía así porque me daba la gana quedarme por internet leyendo, aun sabiendo que tendría que levantarme a las 7:30. Me daba igual. Cuestión de masoquismo o pura estupidez. Pero no importa lo tarde que me quede o si ni siquiera duermo que a esa hora es a la que me tengo que levantar. Qué mala pesadilla cuando un ruido agudo e incesante te arroja entre los dos mundos. Ahí estas en la nada. Tu cerebro está dibujando otra realidad y de repente un pitido y frío. No sabes qué ocurre. La mejor forma de descubrirlo es del sobresalto caerte y después darte cuenta que las heridas no se curan en cuestión de segundos. La primera idea que tuve en la cama antes de levantarme era, “oh, es la alarma. No pasa nada, lo apago y me duermo de nuevo”. Más bien lo piensas sin palabras. Yo opino que no se necesita de lenguaje para pensar. O quizás es ya un instinto. Tienes dormido el brazo, te mueves y te vuelves con los personajes oníricos. Oyes un ruido, lo apagas y te vuelves con los personajes oníricos. Lo siguiente que balbuceé con pensamientos, “¡pero si es de noche! Tiene que ser una broma de uno de mis compañeros de piso…”. El siguiente pensamiento, “¡ostia, las tareas!”. ¡Y bumba!, ahí voy que me levanto. Tanteas por la habitación sin el sentido de la vista desarrollado y apagas el dicho aparato de las gónadas masculinas. Tras el primer arrojo de voluntad vuelve la flaqueza: “bueno, me tumbo un ratito y listo. No he dicho nada específico respecto a esto en el programa… Sí, puedo relajarme un poquito más”. No podemos tener ningún despiste o nos saldrá caro. A algunos les parecerá exagerado todo esto siendo sólo las 7:30 de la mañana la hora que me he marcado para despertarme. El caso es que a mí me cuesta y el caso es que ahora casi ningún día tengo la obligación por estudios o trabajo de levantarme temprano. Y cuando no hay una responsabilidad externa que cumplir se hace chungo y cuesta arriba. En fin, never mind, conseguido. Me permito sentarme unos segundos en la cama y llegar a la conclusión que no hay otra alternativa. Hago mis ejercicios. A continuación y pese al frío me ducho. Odio ducharme cuando tengo frío. Y finalmente para cumplir mi segunda tarea me doy un cuarto de hora de meditación. Cierras los ojos, respiras hondo y poco más y te duermes sentado. Controlé la situación y me puse a pensar en determinados aspectos de mi vida. Con sólo un poco de esfuerzo pude aclarar mi mente y conseguí descubrirme varias cortinas mentales. Me apeno al sonar de nuevo el despertador que marcaban mis 15 minutos de rigor. Quería seguir pensando y estaba divirtiéndome. El programa es el programa. A desayunar, luego me lavo los dientes, hago mis deposiciones y a las 9 y punto según el reloj de mi móvil me siento ante el ordenador. Son las 8:58 para Linux.

Las tareas de no ver la televisión o desatarme correctamente los zapatos son una nimiedad. También el cepillarme las perlas. Aunque quizás con ésto y ducharme tenga problemas en el viaje por Alemania.

Lo realmente complicado es la tarea número 4. No fantasear. Sabía que lo hacía a menudo pero hago ahora cábalas sobre si puede llegar a constituir el 90% de mis pensamientos. Continuamente. Me acuerdo de una conversación pasada y juego con otras palabras más ingeniosas. Me imagino un futuro, otro futuro tras la puerta número 2, la 3 y la 1002. El hotel hace remodelaciones faraónicas cada día. Quiero ver a alguien y me imagino punto por punto qué es lo que le voy a decir para quedar. Por tener tengo hasta metafantasías. Mi terrible problema es que no pienso, imagino una pensamiento que discurso. Mientras desarrollo una idea se la estoy contando a otra persona. A mí quizás la idea ni me viene ni me va, pero ahí estoy explicándola y mi audiencia maravillada. Por ejemplo, desarrollo nuevos programas que seguir, pero no los estoy pensando, se los cuento a alguien. Y estoy estudiando y mi mente se va por allí, vuelve, lee dos líneas, viaja a la China, enseña a niños en una escuela primaria, aprende la asignación de las líneas de interrupción del PC, recuerda un libro… Y así en clase, y hasta en plena fornicación. Mi distracción es absoluta. Qué frustación. Qué maravilla si consigo eliminar esta faceta. Si ahora tan sólo ando, conseguiré volar. Absoluta concentración. Tengo que ser sencillamente la ostia.

Este mes creo que a lo más que puedo llegar es a frenarme los intentos de fantasear. Darme cuenta que estoy en una y cortarla de inmediato. Luego vuelvo y retorno mil veces más, pero sin permitirme margen para llegar a tener un imperio bursátil. Hacer desaparecer tal lacra ignoro cuánto me ocupará. Supongo que hay muchas personas que pueden tener lo mismo o si no algo similar. Cierto hábito cerebral derrochador de energía que salta sin ningún control. Será divertido ver cuánto tiempo se necesita para hacerlo desaparecer. Porque esta claro que lo eliminaré. Bach me ayudará. Como muchos libros de autoayuda me corregirían: “no quiero la distracción, ya no me distraigo más, soy una mente clara y consciente; me amo; soy luz”. Así, en presente y con mucho amor. Está hecho.

Hoy en la segunda mañana. He vuelto a dormir poco pero mi mente estaba ya despierta cuando ha sonado el reloj. ¡Ya he ajustado la hora interna! Acojonante. Un día he necesitado para adaptarme, aun con maldiciones y retruécanos. Y estoy dormido pero empiezo la mañana radiantemente feliz. El calentamiento que hago por ejemplo me despeja por completo. Me siento luego muy bien. Cosas sencillas y la felicidad en el bote.

Lo último que decir. Steve Pavlina contaba que suele ser un típico error el simplemente programarse diversos hábitos para salvar tiempo. Esto es necesario y hay que hacerlo. Pero lo más importante es saber porqué realmente queremos salvar el tiempo. Si tenemos un motivo los hábitos se adaptarán solos. Y he me aquí que no puedo dar una respuesta rotunda a la pregunta. Los 15 minutos matutinos me están sirviendo para encontrarme. De todos modos una de las razones la veo bien. Considero inmoral derrochar el tiempo. Siempre me digo que si así hago, entonces no merezco vivir. Porque para estar viviendo tengo que matar a otros seres, y para qué voy a matar a otros seres si yo no vivo sino me arrastro con apatía por las calles. Para qué leches vivir si no vamos a desarrollar todo nuestro potencial. O sobrevivir cual pieza de ganado cadía en un curro que despecriamos. Después de vuelta con el resto de la masa en atestados transportes públicos o tardando 1 hora en coche para recorrer diez kilómetros hasta el hogar. Aquí nos espera una cerveza bien fría y una pantalla de plasma bien plana. Que no, que no me es lógico. No sé muy bien mis motivos, pero si elijo vivir, elijo ser el mejor.

En un mes la puesta en práctica dotarán a mis palabras de mayor sentido.

30 days trials, 6 de Diciembre, 7 tareas

Los sistemas distribuidos son un conjunto de ordenadores conectados por red trabajando juntos en la resolución de un mismo problema. Cada una de las piezas contribuye a nivel de sus capacidades al grupo. Desde el ordenador más viejo hasta una supercomputadora aportando cada uno su poder computacional. De esta forma por ejemplo se desarrolla el proyecto Seti, donde millones de personas dejan sus corrientes ordenadores personales cuando no están en uso para la exploración del espacio en busca de vida inteligente.

Siendo 6.000 millones de humanos, si optaramos por esta forma de organización seríamos cual dioses aun en cuerpos mortales. No voy a entrar en si tal cosa es una utopía. El caso es que mi parte la cumplo consiguiendo el mejor yo posible. Mayor concentración para aprender más rápido y mejor, mayor observación para poder actuar efecientemente en mi entorno, mejor uso del tiempo para ser más productivo, no derrochar energía que no necesito. Esto es lo que quiero conseguir. Quiero ser perfecto. Quiero ser feliz. Quiero conseguir todo lo que me plantee. Quiero que cada día sea inolvidable y quiero que en el día de mi muerte me marche complacido por una vida repleta de experiencias.

El caso es que me he levantado miles de veces con tan bonitas pretensiones, y mil veces también lo he acabado dejando. Como las promesas en año nuevo del tipo “voy a perder unos quilos” o “o voy a dejar de fumar de una puta vez”. Lo máximo que llego a conseguir son unos pocos días con modales propios de un caballero inglés, pero al poco vuelvo a ser una rastrojo social más sintiéndome casi especial por ello. No somos especiales, pero tenemos que hacer que nuestras vidas lo sean. Tenemos que encontrar un sentido a nuestras vidas. Y el caso es que eso es fácil, lo difícil es tener los cojones y el ímpetu suficientes para ser fieles a nuestros reales anhelos. Estoy hasta la polla de sermonear palabras hueras, así que punto y aparte.

He estado leyendo estos días el sitio de Steve Pavlina, persona dedicada al continuo perfeccionamiento de sí y de sus semejantes. Después de acabar en la celda por cleptómano decidió dedicarse a su completa evolución. Superó su problema, obtuvo los títulos en ingenería en ciencias de la computación y matemáticas en tres semestres, es escritor, bien educado, ha llevado acabo numerosas empresas, vegano, padre, no es empleado de nadie, diseña videjuegos, programador, blogger, marido, experimentador de sueños lúcidos, etc. etc. Para una mayor bombeo leer su “about”. El caso es que me da igual que sea un genio. El caso es que yo puedo hacer las cosas infinitamente mucho mejor de como las hago ahora. No he leído muchos artículos suyos. Siendo un completo ignorante en infinitud de temas sin embargo sé prácticamente todo lo que necesito para lo que realmente me importa. Tengo una inteligencia intuitiva exquisita. Supongo que todos la tenemos porque todos sabemos lo que en verdad queremos. Bien, en uno de sus textos nos cuenta cómo adoptar un nuevo hábito o aparcar alguno que nos denoste. Método 30-day trial como un buen programa de shareware que nos lo dejan para probar 30 días y luego hemos de decidir si lo queremos comprar o no. Así es como él consigue modificarse. Se plantea una meta y la lleva a cabo religiosamente por 30 días. Él por ejemplo ha probado ser vegano, no ver la televisión, no atender medios informativos, correr cada día, etc. Después comprueba si le satisface o no. Necesitamos más o menos este tiempo para poder asimilar un nuevo hábito. Cómo no depende de la tarea en cuestión, pero 30-day trial tiene más gancho. Así que, y cómo él que ha relatado sus tejemanejes con aquellos y tantos otros intentos, yo voy a hacer lo mismo aquí.

No sé si es correcto, pero me planteo varios retos en este mes hacia adelante que comienza exactamente ahora. Es mejor adoptar los cambios poco a poco y de uno en uno, pero hay tantas cosas que quiero modificar que me da igual. Lo voy a conseguir. Simplemente 30 días, después compruebo los resultados y qué ha ido a mejor o a peor. Si la cosa ha mejorado, no será difícil mantener con la buena tradición. De todos modos están relacionados. Aquí está la lista de mis 7 trials por un mes empezando desde hoy ya 6 de Diciembre del 2007:

  1. Despertarme cada día a las 7:30 a.m.
  2. Leventarme inmediatamente. Calentar mi cuerpo a continuación. Ducharme. Darme 15 minutos para meditar y reflexionar sober el día que ahora empieza.
  3. Empezar a trabajar (que nadie entienda trabajar como un sinónimo directo de currar) a las 9 a.m.
  4. No ver la televisión
  5. No fantesear, no hacer suposiciones, no recrear un teatro de la vida en mi cabeza
  6. Lavarme los dientes después de cada comida
  7. Desatarme los zapatos apropiadamente

Cosas sencillitas, triviales podríamos decir, que sin embargo me cuestan. Porque soy perezoso, porque no tengo control. Así que tengo que aplicar severas leyes. Ni siquiera contemplo un castigo por su incumplimiento. Viva el despotismo ilustrado.

Para salir de la cámara a la hora, un reloj y una buena dosis de juicio interno. Los problemas van a venir tras las noches de fiesta o cuando me quede a trabajar por la noche. Además ahora vienen las navidades y por diciembre y enero estaré por el norte de Alemania descubriendo sus rincones y las teutonas. Pero nada imposible. Lo segundo viene rodado. No ver la televisión no me supone un problema, pero sin embargo siguen quedando muchas tardes como gilipollas ante la cajita de los cojones, así que punto y aparte.

No fantasear. De lejos lo más complicado para mí. Desde que tengo uso de razón, he siempre fantaseado. Porqué, pues supongo por no estar haciendo lo que quiero, por ser tímido y mil razones más que derivan de lo mismo. Imaginándome las jodidas posibles futuras conversaciones punto por punto. Ideándome como un campeón en cualquiera de las artes que en ese momento me toquen las fibras. Me lavo los dientes, y ahí estoy yo ya pensando que tal persona está pensando tal y que va a venir y que mé va a decir pio y yo la diré miau miau y después tomaremos un gelato juntos, o arrascándome la barrigota mientras desarrollo una nueva idea que me va hacer famoso y rico. El caso es que si son realmente ideas para conseguirlo cojonudo. Pero suelo imaginar más el éxito que el trabajo previo. No obstante mi imaginación tiene su parte jocosa. Sencillamente tengo que darle sentido a todo lo que recreo. No me puedo poner a volar o follar con toda gachí que se me antoje así porque sí. Tengo que crear una jodida historia que lo haga creíble. Y puedo escribir la historia horas y horas y seguir así arrascándome la barrigota. Como buen punto tiene que mi imaginación ha llegado a ser realmente portentosa y en verdad muchas veces desarrollo buenos proyectos. Como contrapartida, pocas veces los cumplo, y que estos cuentos sólo sirven para segregarme calmantes por no tener huevos.

Las dos últimas tareas, fáciles a base de grabármelas en la mente o si se requiere recordármelas con tinta indeleble en la cabeza. O material psíquico o físico, pero lo consigo.

Repitiendo estas fechas, 6 de Diciembre del 2007 al 6 de Enero del 2008 (ambos inclusive que aquí no hay que dejar maniobra para el truquillo comercial). Cumpliendo las tareas que me he autoasignado como mi buen propio dictador. Simplemente 30 días. Después reviso éstos hábitos. No me escondo que éstos los quiero mantener por siempre pero quizás puedo desarrollar variaciones o dotarme de una mayor flexibilidad después. Ahora no me permito el derecho porque si no sencillamente duro 2 días y una mañana.

¿Qué más consigo con todo esto? Aparte de las razones obvias de guiarme en la dirección que quiero tomar, el orgullo de sentirme capaz para realizar lo que sea mi cabeza ideé.

Nada más que decir, y sí 7 30 days trials satisfactorios que rubricar en mi bagaje.

Me propongo dictador

Cito del genial libro El alma está en el cerebro de Eduard Punset, más conocido por ser el presentador y director del programa Redes:

¡Tenemos tanas posibilidades y tantas opciones…! “Sí, pero eso no significa que seamos necesariamente más felices”, replica Daniel Gilbert.
Este profesor y su equipo hicieron un experimento que demostraba esta afirmación: escogieron a un grupo de estudiantes y le enseñaron cómo hacer fotografías y cómo revelar las fotos. Al final de curso, cada uno tenía dos fotografías maravillosas de las que estaban muy orgullosos. Les dijeron que ellos se podían quedar con una y que la universidad se quedaría la otra. Sin embargo, a la mitad de los estudiantes se les dijo que podrían cambiar de opinión en cualquier momento: si querían cambiar la foto, no pasaba nada. A la otra mitad se le dijo que eligieran una fotografía, pero una vez que hubieran tomado una decisión, ésta era irrevocable. Se quedarían con esa foto para siempre y no volverían a tener la otra.
Se hizo un seguimiento de los estudiantes y se comprobó si estaban satisfechos con su elección. Y no había ninguna duda en los resultados: los que habían decidido quedarse con una foto y no tenían ninguna opción de cambiarla estaban más contentos. Los que tuvieron la posibilidad de cambiarla vivían en un estado de duda: “¿Hice la elección correcta? ¿Me habré equivocado?”.
Lo más interesante de aquel experimento fue una respuesta posterior: cuando se preguntó a los estudiantes cuál de las dos condiciones les habría gustado tener, todos ellos dijeron: “Nos habría gustado poder cambiar de opinión, poder elegir”.

Dede el punto de vista del comportamiento humano, esta respuesta es muy importante: “Sabemos que una de las dos situaciones hace más feliz a la gente y, sin embargo, siempre escogemos la que no nos hace feliz”, concluía el profesor Gilbert.

Eduard Punset

¿CocaCola o Pepsi?, ¿Nike o Adidas?, ¿McDonald’s o BurgerKing?, ¿ser o tener? !! ¡No puedo soportar este estado de indecisión continua! Pero soy libre.

Propongo la dictadura como solución a los problemas de la humanidad y a mí como el caudillo que guíe a la descarriada masa. Lo cierto es que los humanos somos lo suficientemente complejos para no poder proyectar correctas predicciones sobre el mejor de los sistemas sociales, ni siquiera para acercarnos. Demasiadas variables a tener en cuenta. Pero lo cierto también es que necesitamos de regulations porque la mayoría somos unos críos irresponsables, como aquí en mi edificio en el que convivimos 12 personas donde unos limpiamos y otros ensucian.

Era más feliz con un único disco de música que me costaba un ojo de la cara que con los cientos y miles de cientos que puedo ahora conseguir sin ningún esfuerzo. Felicidad por sustracción, no por adicción. ¿Qué nos falta?, ¿qué nos sobra? Lo cierto cierto es que unos beben, otros ríen, otros lloran, otros follan, otros charlan, y el tronco chasca por el agitar del viento. ¿Lo oyes?

España, Europa, y el olvido lingüístico

El otro día conocí a Dolors Perarnau Vidal, doctora en Filosofía, con la cual tuve una amena conversación. Aparte de otras interesantes materias, por ejemplo me dio a conocer al importante filósofo danés Kierkegaard (dansk, english, castellano) me comentó una sencilla e interesante cuestión. Dado que en España tenemos 4 lenguas oficiales, 5 separando el catalán del valenciano, ¿por qué actuamos en el centro como si sólo existiera una y nos olvidamos de las demás?, ¿por qué no conocerlas?

Artículo 3.3 de la constitución española

3. La riqueza de las distintas modalidades linguísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Pero como si no existieran. No se trata de tener que hablarlas pero sí al menos de estar un poco habituado a ellas. Simplemente, ¿por qué no ver la televisión de las respectivas comunidades afectadas con subtítulos en castellano?, ¿o por qué no recibir unas nociones básicas en la escuela? No sé, parece que a muchos no les gusta el hecho de que España sea un país multicultural, pero es así, y a mí personalmente es lo que me gusta. Por ejemplo no tiene porqué parecer tan extraño el que en cataluña se te exiga en la universidad hablar el catalán, al menos un poquito para enterarte. Si vas a Francia, hablas francés, ¿cuál es la diferencia?

Más allá de nuestra península (el olvido generalizado a Portugal es otra historia) En prácticamente toda Europa se domina el inglés tan sólo por ver programas/películas en su idioma original. ¿Por qué no trasladar la idea y ver canales en todas de todas las lenguas del continente? El aprendizaje de las mismas pasaría a ser trivial si se coge de esta manera de niño aunque tan sólo sea el oído.

Europa Unida, pero más en acuerdos económicos que otra cosa. ¿Cuántos se sienten europeos? Si no fomentamos la unión cultural esto se va a ir al garete porque a nadie le importa realmente el vecino. ¿Cuántos son capaces de nombrar toda las nuevas incorporaciones a la Unión? Yo lo tengo que buscar. Una pena. Necesitamos más programas como el Erasmus, becas de estudio, trabajo, educación sobre la ciudadanía europea, etc.

¿Somos España?, ¿somos Europa?, ¿somos del planeta Tierra?

Obesidad Mórbida

Hoy ha habido un cambio en la jerarquía de la mesa, hoy me han coronado Rey y la he presidido. En frente mío, la de siempre, la Reina Televisión. Al los dos lados mis convidados, familia afiliada. Y mientras nuestros gaznates engullían, nuestra querida gran Madre nos obsequiaba con la visión de una obesa mórbida con problemas de salud. Y después las noticias más importantes del día, una mujer apalizada, unos inmigrantes ahogados, un bebé muerto por accidente en la carretera de Jalhicaín, unos terroristas presuntos, y, los deportes más exitosos de la comarca. Gracias mi Reina, que con su honorable voz ha llenado los angustiosos silencios de personas desconocidas.

God save the Queen

¿Creatividad?

Ivan Pavlov comprobó que a los perros que se destruían los principales exteroceptores (óptico, auditivo y olfativo) podían llegar a dormir hasta 23 horas por día. Demostraba que cuando a un individuo se le eliminan los principales estímulos internos y externos, desaparecen del córtex, el proceso de inhibición predomina sobre el de excitación. Podemos ver así que sin el exterior no somos nada, es la conexión con nuestro medio ambiente, la interactuación, la que nos proporciona nuestro sentido, lo que nos hace y forja. Cogiendo ésto y llevándolo al campo del estudio de la felicidad podemos ver que cuando nos fatigamos en nuestra vanidad, cuando sólo nos queremos ver a nosotros, cuando quizás sólo nos preocupemos de nuestros problemas o sólo nos preocupemos de ensalzar la propia estima, nos convertimos en unos seres desgraciados y lacónicos y es precisamente porque sin lo que hay fuera, si no nos conectamos, acabamos deteriorándonos, nos hacemos inútiles, el tedio nos inunda pues no recibimos un flujo nuevo y refrescante del exterior. Si no hay entradas, no hay salidas. Bertrand Russell ejemplifica ésto muy bien en su libro La Conquista de la Felicidad con una historieta de dos máquinas productoras de algo. No la recuerdo ahora exactamente pero tengo su esencia y pongamos que son máquinas para hacer caramelos. El caso es que una de las dos desarrollaba su normal funcionamiento, tomaba los respectivos ingredientes y producía el rico caramelo, mientras que la otra empezó a devanarse maravillada por el propio estudio de su estructura y comportamiento de tal manera que poco a poco fue desplazando su normal actividad para centrarse en sí misma obteniendo cada vez menos dulces. Al final resultó que de no trabajar, su maquinaria quedó desengrasada, oxidada, desperdiciada por la falta de su uso, o sea se, estropeada o muerta.

También podemos reflexionar acerca de la arrogancia. Otra vez, ¿qué seríamos sin lo que nos han educado otros, sin lo que hemos aprendido de pequeños y grandes maestros? ¿Y qué serían ellos sin la base de otras personas o del mundo físico que nos sustenta y nos hace bailar la imaginación? La humildad creo que es la única conducta posible para alguien que conoce qué es y por qué es así, sus capacidades y sus limitaciones. Finalmente quizás la gen-ialidad tan sólo sea un sorteo de genes. Y también podemos pensar que quizás poca creatividad es realmente la que desarrollemos pues a fin de cuentas lo único que hacemos es coger lo experimentado y transformarlo, unos mejor, otros peor.

¿Pienso luego existo?, ¿piensan luego pienso?

Mommies, no soy un pedófilo

Queridas madres y padres:

Os escribo desde los secretos de mi fortín virtual para comunicaros que no me atraen sexualmente sus niños. Me explico. Soy una persona un tanto soñadora que acostumbra a pasear para dar cuerda a sus pensamientos, un peripatético, vamos, y es aquí que de cuando en cuando me es grato pararme para observar con detenimiento los juegos y correterías de los niños. Me gusta estudiarlos, me encanta embeberme de su inocencia y también el comprobar los efectos que la educación ejerce en sus comportamientos a medida que van creciendo. Simplemente soy feliz de poder ver aún a seres incivilizados que actúan alegremente bajo sus impulsos naturales y de forma por completo espontánea, tanto arrebatos de candidez como betas de su profundo egoísmo, acciones así llamadas bajo la medida de una moral adulta. Bien, he me aquí maravillado de este espléndido espectáculo, cuando comprendo que las libres criaturas están vigiladas generalmente por sus progenitores, vosotros, y empiezo a ver que receláis de ese joven intruso que se ha colado como un extraño en vuestros coloridos parques. Os veo al rato sonriendo a vuestros niños, al rato mirándome suspicaces por el rabillo del ojo. Os ideo a todos entonces acusándome de hombre pedófilo solitario. Es pues en este momento que toda la belleza se esfuma y los pensamientos otrora plácidos se turban en una maraña negruzca de culpas y arrepentimientos, teniendo yo que al poco marcharme presuroso para no ahogarme. No queridos, no me quiero acostar con sus hijitos. Sí, ciertamente admito que mi vida sexual es harto deficitaria y que por lo cual podría ser un buen candidato, pero no y mil veces no, que de esos pequeñajos no me interesan sus cuerpos sino la alegría y la magia que me hacen retrotraerme a tiempos pasados y puros, a ese olvidarme de mi yo presente. Es más, si en alguien me fijo en tal otro sentido es en vosotras anheladas madres, en aquellas primerizas aún tiernas y apetitosas y en aquellas otras ya maduras pero si cabe de carnes más dulces y sabrosas. Con esos cuerpos, y esas caras radiantes, felices por las nuevas adquisiciones de mano de obra barata. Así que por favor, créanme que no presento ninguna mala intención para con sus hijos y sí en cambio infinitas para vosotras. Padres, de ustedes mejor no hablo porque me enerbo, pero os reitero que conmigo sus vástagos están a salvo. De todos modos ya aprovecho también para pediros diligentemente a ambos que eduquéis a vuestros niños sanos mental y emocionalmente para que puedan afrontar valientes las vicisitudes del mañana.

Sin más que deciros me despido, con gran esperanza que desde este punto nuestras relaciones se estrechen y se tornen más afectuosas. Sinceras gracias.

Dejemos por ahora los Diagramas de Secuencia

Cuando la mente queda inerme se contempla el suicidio derivado de la pereza, de la falta de interés por toda lucha. Ni sé qué quiero ni qué no quiero; solución óptima y más sencilla, la muerte. Miedo de los ojos, miedo de la rutina, miedo de la sinrazón del miedo, miedo del medio no acuoso del aire, miedo de la sequedad de mis cuencas oculares, miedo del asesinato de falsos inocentes. Perdido entre mandrágoras, sin tiento en el color o en las formas caigo derribado por la noria mareante y sin sentido del mundo artificial mecanizado en nuestros cuadros paisajísticos. El no saber si ser o reaccionar. Muerte de las palabras del nonsense. Amor por caretas creado, crianza vírica por doquier, clausura de los estímulos químicos del corazón. Yo estoy bien, tú estás bien, todos felices.

11-M

Aunque ya esté fuera de la efeméride, quiero mostrar aquí mi sensibilidad ante tal acto de barbarie como fueron los atentados que se produjeron aquí en Madrid tal día del tal citado mes. Recordar no obstante que, dependiendo de la circunstancias de la persona, hay muchos 11-M’s y 12’s, 13, 14… puesto que todos los días ocurren catástrofes en otras partes del globo de las que aquí no tenemos constancia. Sirva de ejemplo el que cada 4 segundos muere aproximadamente una persona por causas relacionadas con el hambre, lo cual hace 4X60X60X24= 345.600 muertes al día, o sea, 1800 11-M’s de los nuestros. ¿Es que si las muertes son españolas, americanas o inglesas valen más? Es más, muchos productores tendrían que frotarse las manos por cada bomba accionada o epidemia lanzada. La filmación de estas gentes que mueren lentamente día tras día, aparte de que no son tan guapas, tendría como resultado películas mucho más largas y en la industria del entretenimiento eso no es válido, “¡queremos pelis de acción!, ¡Bin Laden estréllame unos cuantos aviones!” Mr. Reportero.

En fin; por todo acto irracional, razocinio como respuesta, aquí, y en todo el mundo.

Memoria de los sueños

Hoy, día 7 de marzo del 2007, (mierda, ya ayer) tuve entre otros sueños, el que voy a contar a continuación. Antes de nada, sitúo al lector lo que hice la noche anterior ya que tiene relevancia: antes de irme a dormir, me vi la película “Delicatessen” por Jean-Pierre Jeunet & Marc Caro (que por cierto es una de las películas más raras que he visto en mucho tiempo; la recomiendo). Bien, entonces el sueño es el siguiente:

Parte del planteamiento de que yo me he dormido en el sofá viendo la cinta. En el mismo sueño, sueño que estoy soñando y tras un rato visualizando las teóricas imágenes oníricas que pasaban por mi cabeza, me despierto, pero aún sin abrir los ojos y remoloneando un poco en la cama, me pongo a pensar en cualquier típica chorrada que por la mañana suceden, tal vez problemas, proyectos y demás de días anteriores. Cuando ya decido romper la placidez del abrigo de las mantas y ya abriendo mis párpados voy descubriendo poco a poco, como el usual legañoso, que no estoy en mi habitación, sino que dormido estoy en el tren de cercanías que me lleva todos los días a la universidad. Resulta que mi padre por verme tan dormidito, me había metido en el susodicho transporte para no tener que despetarme hasta el último momento. El muy cabrón-o-santo hasta me había dejado la ropa preparada al lado, en una butaca, para poder vestirme. Y ahora surge el recuerdo de si había soñado o verdaderamente me había duchado un poco antes, y por tanto, duchado en el baño de uno de estos trenes. En fin, me quedo atónito durante unos momentos sin saber muy bien qué pasa mientras aparte de mi atuendo veo una serie de papeles y revistas donde puedo encontrar una carpeta con una pegatina mostrando al protagonista de la película vestido de payaso terrorífico con su compañero de circo el chimpancé Livingston. ¿Qué por qué? no sé, pero también paracía haber otros documentos posiblemente de una chica que tenía similares gustos a los míos (¿me gustaría?). Cuando me he levantado aun con las prisas y los nervios puedo ver que aún no he llegado a mi estación pero resulta que me duermo y al volver a despertarme ya me he pasado de la parada correspondiente. Y he aquí cuando viene el motivo de escribir este post:

En ese momento de desesperación al darme cuenta de que estoy en otro sitio, veo la supuesta teórica siguiente estación y esto es lo gracioso; esa parada, que ni sé cómo se llama en la vida real y que jamás he visto puesto que que jamás me he pasado de estación, sin embargo ya me la había imaginado en otro sueño al representar algo parecido a lo previamente expuesto. Resulta que mi mente estaba recreando algo que jamás ha visto en “la vida real” como lugar para darle sentido al sueño, es decir, se estaba inventando una historia con algo previamente inventado y que nunca ha existido. ¿Cómo esto es posible?, ¿hasta qué punto lo que vemos y recordamos lo vemos verdaderamente o lo hemos vivido ya con anterioridad?, ¿es la realidad real?, ¿recordamos los paisajes, las personas, los objetos según nuestras fantasías/intereses?, ¿vivimos en mundos de sueños permanentemente y en la muerte despertaremos? Las respuestas a estas y otras preguntas, la semana que viene. Estén atentos a sus televisores.