Yo fuera histrión en la noche, y el alma mía laberinto de galerías en sombra. Fuera la mano que intenta y despliega; para no llegar, y volverla de nuevo a mi soledad. Y fuera un canto irreverente, un grito en el ocaso marchante y plácido. A vosotros cuervos que estampo, que voláis en el morado cielo y ramaje hacéis camuflaje. Las oscuras aladas fulgurantes que atraviesan mi pecho, yo postrado en el suelo. En la tierra que me viera nacer y arropará mis huesos. Y a mis dedos que intentan emular la savia del humo frondoso de tus besos.

Y a mi cerebro ya viejo,
y ya cansado,
y ya marchito.

Y fuera como quien dice que palpita y vuela sirena de la vera de un corazón a arteria y venas, que sangran de ha mucho tiempo en pena.

Soy un poeta. ¡De mierda!

Soy un canto anacrónico, lacónico, bucólico. Soy un canto maldito.

Soy y fui y fuiste ya tantas cosas. Que a castillos en el aire y atrios de Iglesias que llenan las hondas bóvedas del alma en rutilar metálico and industrial.

Pues he me aquí, que por pereza hago poeta. Sin más, sin chocolate, con pluma, libro y bisagra al caos.

Escupe, exprime, labra, golpea, liba. La vida. Detente. La muerte.

Este amor que quiere ser
acaso pronto será;
pero ¿cuándo ha de volver lo que acaba de pasar?
Hoy dista mucho de ayer.
¡Ayer es Nunca jamás!

Ashrentum

Por supuesto la última estrofa es del gran maestro Antonio Machado.