Y a mi cerebro ya viejo,
y ya cansado,
y ya marchito.
Y fuera como quien dice que palpita y vuela sirena de la vera de un corazón a arteria y venas, que sangran de ha mucho tiempo en pena.
Soy un poeta. ¡De mierda!
Soy un canto anacrónico, lacónico, bucólico. Soy un canto maldito.
Soy y fui y fuiste ya tantas cosas. Que a castillos en el aire y atrios de Iglesias que llenan las hondas bóvedas del alma en rutilar metálico and industrial.
Pues he me aquí, que por pereza hago poeta. Sin más, sin chocolate, con pluma, libro y bisagra al caos.
Escupe, exprime, labra, golpea, liba. La vida. Detente. La muerte.
Este amor que quiere ser
acaso pronto será;
pero ¿cuándo ha de volver lo que acaba de pasar?
Hoy dista mucho de ayer.
¡Ayer es Nunca jamás!
Por supuesto la última estrofa es del gran maestro Antonio Machado.