Son las 5 de la mañana. Llevo programando 20 horas seguidas y las que me quedan. Ahora más que pensar me estampo contra punteros que me escupen posiciones de memoria corruptas. No funciona.
Todo comienza unos meses atrás en una soleada mañana de septiembre. Aquél día y animado siempre por la fuerza que emerge de mis caderas decido unirme a un grupo de dos chicas para realizar los proyectos de la asignatura. Danesas y guapas. Perfecto podría pensar yo en esos momentos; “introdujámonos de lleno en el seno de Dinamarca”. Fatal error.
Putas guarras. Putas guarras. Es lo único que puedo pensar ahora. Bien, asigno esta variable aquí, este puntero apunta a la otra variable allá, y aquí nos podemos encontrar con las vísceras al descubierto de esas malnacidas que me hacen estar sin dormir como un gilipollas, ¡putas guarras!
Repasemos lo acontecido. Nos tocaba realizar una medianamente importante aplicación. Ya habíamos hecho otros proyectos y ya me había tocado aguantar toda su ignominia anteriormente. Como habíamos tenido problemas con la elección del lenguaje de programación a utilizar, decido proponer C, el lenguaje por antonomasia. No lo saben. Bien, seamos productivos. Yo me encargo prácticamente de todo, ellas programan una pequeña parte, preparan los tests, y la memoria. Venga chicas a trabajar.
Llega el penúltimo día. Me dispongo a ultimar detalles en el código. A la par me conecto en el messenger a petición de una de mis compañeras para resolver sus dudas con C. A razón de lo que tenían que hacer, ambas tendrían que haber terminado 2 días antes y haberse dispuesto a ayudarme. Pero ahí están aún prácticamente sin nada. Me comenta la primera que no puede hacer funcionar el código debido a sus limitaciones con el lenguaje pero que en sí está todo hecho. Me pide que revise el código y consiga hacerlo funcionar. Lo abrimos. Cuatro líneas de código compilable, quizás ni eso, y lo demás comentarios. Me encuentro algo tal que así:
-Esto tiene que hacer esta cosa.
-Aquello otro debería hacer eso.
-Aquí llamo a tu procedimiento. Y esta función se encargaría de todo lo demás.
Muy bien maja. Miremos por la productividad, no la mencionemos a su madre no vaya a ser que deje el trabajo. La pido que me meta todo lo que ha metido en el main en una función. Me lleva 45 minutos de reloj para que lo logre entender. Me cuenta sus dificultades, “¡es que no sé pensar en estructurado!”. Tres horas después me viene con resultados. Yo por supuesto ya he tenido que centrarme en su parte teniendo que dejar de lado la mía. Abro el código. La función que tenía que hacer todo y no existía al menos ya tiene cuerpo. Tiene que recibir un array de elementos y devolver otro. Descubro que para leer el primero utiliza getchar()’s y el array jamás es mencionado en una sóla línea.
-¿Pero que haces poniendo getchar()’s?????????? -La pregunto inocentemente con unas cuantas interrogaciones menos.
-Sí, para leer los caracteres. Mira aquí viene, te paso este link. -Me responde convencida.
-¡Pero si es una función para leer caracteres del usuario!, y además esto está mal, esto también, ¡¿y qué leches me haces ahí?!
-¡Ay, jo! Lo estoy intentando. Yo creo que debería funcionar bien. No te sería difícil hacer que funcione. Además, sólo me da dos errores de compilación.
¡POM! Observo en mi taza o bien el fin del mundo o bien la llegada de un Tiranosaurio Rex. Me encuentro difusopati. Pero aún como un gran capullo tengo el coraje de responderla que ya me encargo yo y de que se vaya tranquilamente a la cama. Total la pobre lo está intentando. No es su problema ser subnormal. La otra de las dos quizás se encuentre en Indonesia.
Nada de su código es medianamente útil. Además estaba pensando en soluciones que harían el programa terriblemente lento. Me toca reescribirlo todo. Mis energías mentales escasean. No puedo pensar pero sí cagarme varias veces en ellas. Total que así toda la noche y todo el día y no consigo que todo encaje. En el transcurso de estas odiosas horas y dada mi escasez de alimentos me invento nuevas recetas que acaban estando deliciosas. ¡Pero el programa no funciona! Y tenemos que entregarlo hoy. Me hubiera sido más productivo no hacer nada o al menos dormir, pero me forzaba el sentido de la responsabilidad. Llegadas las 11 de la noche al límite de la fecha de entrega decido tirar la toalla y contar los problemas que hemos tenido con la aplicación. Yo ser un gilipollas que lo traga todo y ellas unas descerebradas. Abro la memoria que la descerebrada número 2 ha escrito, con ayuda de la nº1. Un documento word, tres páginas, feo, sin índice, sin secciones, sin formato, con fórmulas matemáticas en el editor de word, con errores y mentiras. Muy bien putas guarras. La base de datos para los tests también son penosos. Hasta aquí hemos llegado. En una increíble maniobra desconocida para mí de rebeldía rompo el grupo y le cuento al profesor mis verdaderos problemas. Ellas no tienen absolutamente nada que entregar. El profesor entiende completamente mi situación y me concede más días para realizar el trabajo. Lo finalizo apropiadamente y ayer día del examen consigo un 12 de 12. Las putas guarras a saber qué han obtenido. Pero las vi que tuvieron la cara dura de contestarle al profesor quizás una respuesta fallida con un papel marcado pegado en la puerta de la habitación del examen. En fin, me la suda y para mí todo está resuelto.
Pero analicemos este tipo de personaje femenino que nos encontramos comúnmente en las facultades de ingeniería. Podríamos denominarlo un parásito que se alimenta de los gordos y feos nerds. Supongo que me toca ser uno de éstos. Estas mujerzuelas de caras bonitas se aprovechan de la buena y fe y falta de sexo de los pobres ingenieros, a men de falta de experiencia con el género opuesto. Una sonrisita por parte de la fémina y el huesped realiza todo el trabajo. Sabemos que tienen novio, que viven en otra escala social y sabemos que jamás podremos tener nada. Es más, a medida que vaya pasando el tiempo y podamos comprobar su desfachatez las iremos odiando profundamente. Pero sus caricias ulteriores lo harán olvidar todo. Así estos culos bonitos acabarán la carrera sin saber ni puta idea habiendo usado a cuanto friki se pusiera por delante. Después en el mundo laboral tendrán más oportunidades porque seguirán encontrándose con gordos y feos nerds. Por contra sus compañeros pisoteados se pasarán todo el día picando código. Total que hay quien dice que los hombres manejan este mundo. Pero yo he dicho basta. Abajo la tiranía de la mujer bonita que nos subyuga entre bucles infinitos y punteros a ninguna parte. Tengamos la valentía para decirlas a la cara que son puramente gilipollas, no saben nada, y que no se merecen el título. Y para evitar problemas, la próxima vez te juntas con un homólogo marginado social tanto o más feo que tú. Ya sé porque el profesor me entendió “completamente”. Nerds del mundo, ¡uníos! ¡Putas guarras!