Queridas madres y padres:
Os escribo desde los secretos de mi fortín virtual para comunicaros que no me atraen sexualmente sus niños. Me explico. Soy una persona un tanto soñadora que acostumbra a pasear para dar cuerda a sus pensamientos, un peripatético, vamos, y es aquí que de cuando en cuando me es grato pararme para observar con detenimiento los juegos y correterías de los niños. Me gusta estudiarlos, me encanta embeberme de su inocencia y también el comprobar los efectos que la educación ejerce en sus comportamientos a medida que van creciendo. Simplemente soy feliz de poder ver aún a seres incivilizados que actúan alegremente bajo sus impulsos naturales y de forma por completo espontánea, tanto arrebatos de candidez como betas de su profundo egoísmo, acciones así llamadas bajo la medida de una moral adulta. Bien, he me aquí maravillado de este espléndido espectáculo, cuando comprendo que las libres criaturas están vigiladas generalmente por sus progenitores, vosotros, y empiezo a ver que receláis de ese joven intruso que se ha colado como un extraño en vuestros coloridos parques. Os veo al rato sonriendo a vuestros niños, al rato mirándome suspicaces por el rabillo del ojo. Os ideo a todos entonces acusándome de hombre pedófilo solitario. Es pues en este momento que toda la belleza se esfuma y los pensamientos otrora plácidos se turban en una maraña negruzca de culpas y arrepentimientos, teniendo yo que al poco marcharme presuroso para no ahogarme. No queridos, no me quiero acostar con sus hijitos. Sí, ciertamente admito que mi vida sexual es harto deficitaria y que por lo cual podría ser un buen candidato, pero no y mil veces no, que de esos pequeñajos no me interesan sus cuerpos sino la alegría y la magia que me hacen retrotraerme a tiempos pasados y puros, a ese olvidarme de mi yo presente. Es más, si en alguien me fijo en tal otro sentido es en vosotras anheladas madres, en aquellas primerizas aún tiernas y apetitosas y en aquellas otras ya maduras pero si cabe de carnes más dulces y sabrosas. Con esos cuerpos, y esas caras radiantes, felices por las nuevas adquisiciones de mano de obra barata. Así que por favor, créanme que no presento ninguna mala intención para con sus hijos y sí en cambio infinitas para vosotras. Padres, de ustedes mejor no hablo porque me enerbo, pero os reitero que conmigo sus vástagos están a salvo. De todos modos ya aprovecho también para pediros diligentemente a ambos que eduquéis a vuestros niños sanos mental y emocionalmente para que puedan afrontar valientes las vicisitudes del mañana.
Sin más que deciros me despido, con gran esperanza que desde este punto nuestras relaciones se estrechen y se tornen más afectuosas. Sinceras gracias.
Como ya dije en una pasada entrada, no encontré una buena versión en castellano de este fabuloso documental en la red así que he subido el paquete que se distribuye dividido en tres orientado a escuelas u otros ambientes educativos. El documental nos habla de esta institución actual, La Corporación, cómo es, y ha llegado a ser, una de la más importantes estructuras hasta el punto en que ostentan un poder muchas veces superior al de los estados, un poder no relegado ni elegido.
La cuestión aquí es muy importante. He subido los vídeos en categoría “Educación” puesto que considero que nos cuenta realmente cómo se maneja ahora mismo el mundo, de la misma manera que en historia o ciencias sociales hemos estudiado el sucesivo transcurrir de sistemas políticos hasta el nuestro. ¿Por qué? pues supongo que porque las autoridades pedagógicas competentes consideran importante conocer las herramientas, deberes y derechos con que contamos. ¿Pero alguien estudió profundamente qué son y qué hacen entidades como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o Coca-Cola o Monsanto? Resulta que nos venden una feliz democracia donde poseemos la toma de elección de nuestros dirigentes pero no podemos actuar en empresas internacionales que nos afectan en detalles íntimos de nuestra vida diaria. Claro, no vamos a nosotros a dirigir a sociedades privadas, ¿pero éstas no tendrían que estar supeditadas a unas leyes mínimas que impartan los gobiernos? La gracia, y como ha sido siempre habitual, los dirigentes políticos se alían o se funden generalmente con los dirigentes comerciales, cosa terrible. por cierto, y que como los estados radican en un punto geográfico específico, no tienen mucho espacio para maniobrar a la vez que las multinacionales campan dichosas por cualquier clima, religión, o sistema de gobierno. Y es entonces aquí cuando estas últimas se pueden arrogar una gran fuerza coercetiva diciendo, -”si no me permites lo que hago, aunque contamine los ríos y suelos y trate de forma represiva a los trabajadores, me voy al país de al lado y son ellos entonces los que se llevarán los beneficios secundarios de mis maniobras”, -”ah no, de ningún modo, tome buen señor, firme aquí, yo quiero un estado de bienestar y gentes contentas”, -”fabuloso entonces, así que poco te importará a ti que tenga a niños explotados por ahí lejos tejiendo por 8 centavos la camiseta que luego vendemos en tu fabulosa patria”, -”naturalmente, ¿así que cuánto gano yo de impuestos?”.
En fin, importante es estar informado, y ésta pieza ha sido desarrollada profesionalmente, consultando a diferentes tipos de personas, como Noam Chomsky, Michael Moore, Tom Kline (vicepresidente primero de la farmacéutica Pfizer), un broker o comprador de bolsa, un tipo cuyo trabajo es espiar a la competencia, Ray Anderson (presidente de Interface), el Dr. Robert Hare, Sam Gibara (presidente de Goodyear Tire), etc. *los puestos mencionados son los de entonces.
Y los enlaces son:
Si alguien quiere ayudar a los productores/directores comprando la serie, he aquí la dirección, The Corporation
Cuando la mente queda inerme se contempla el suicidio derivado de la pereza, de la falta de interés por toda lucha. Ni sé qué quiero ni qué no quiero; solución óptima y más sencilla, la muerte. Miedo de los ojos, miedo de la rutina, miedo de la sinrazón del miedo, miedo del medio no acuoso del aire, miedo de la sequedad de mis cuencas oculares, miedo del asesinato de falsos inocentes. Perdido entre mandrágoras, sin tiento en el color o en las formas caigo derribado por la noria mareante y sin sentido del mundo artificial mecanizado en nuestros cuadros paisajísticos. El no saber si ser o reaccionar. Muerte de las palabras del nonsense. Amor por caretas creado, crianza vírica por doquier, clausura de los estímulos químicos del corazón. Yo estoy bien, tú estás bien, todos felices.